
Hay películas que parece que están hechas para que se hagan una y otra vez versiones de la misma, como es el caso de "La invasión de los ladrones de cuerpos", película original de 1956 nada más y nada menos. Desde esta primera película se han ido realizando varias películas inspiradas en la original, como la de 1978 de mismo título y protagonizada por Donald Sutherland, y más tarde la de 1993 realizada por Abel Ferrara.
Pues bien, ahora llega el último remake de la película protagonizada por Nicole Kidman. En esta ocasión el agente alienígena es de escala celular. Se introduce en nuestro cuerpo, como un catarro de invierno, y amanecemos hechos unos zorros. Los infectados conservan sus recuerdos pero se convierten en seres sin emociones, que piensan en toda la humanidad como un único organismo y no como un conjunto de individuos y cuyo objetivo es "contaminar" a todos los seres humanos del planeta. La película plantea la idea de un mundo sin conflictos a cambio de que los hombres pierdan parte de su humanidad, aquello que los hace individuos.
Lo mejor de la película es que entretiene. Lo peor es que por momentos es predecible (no le saca todo el jugo al argumento) y que parece un anuncio de móviles.





