Entre otras pruebas, investigaron cómo se comportaban los autistas cuando jugaban a esconder una moneda en una mano. Se trata del típico juego infantil en el que uno se guarda una moneda en una mano sin que el otro la vea, y luego se muestran los puños cerrados y se pregunta donde está la moneda. La mejor estrategia consiste en seguir estas tres sencillas instrucciones:
- Guardarse la moneda con las manos a la espalda para que el otro no vea donde la escondemos.
- Mostrar los puños bien cerrados por el mismo motivo.
- No seguir ningún patrón. Tratar de ser lo más impredecible que se pueda.
- Se guardaban la moneda sin esconder la mano.
- Mostraban sus manos abiertas.
- Seguían patrones muy fáciles de identificar a la hora de esconder la moneda, como, por ejemplo, esconder la moneda siempre en la misma mano, o alternando cada vez en una mano distinta.
Es curioso, pero hace poco leí en un artículo de Neal Stephenson que se entiende más de algo cuando falla que cuando funciona correctamente. En el caso de los autistas, la investigación sobre cómo piensan y cómo es su mente ayuda a que conozcamos cómo funciona la mente humana, sobre todo cuando algo se les da mal (a pesar de que hay muchísimas cosas que se les da infinitamente mejor que a una persona que no es autista).



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