- Tu primer impulso durante una crisis zombie es refugiarte en un centro comercial.
- Acabas de decir o de hacer algo que resultaría irónico si los zombies te atacasen.
- Acabas de despertarte en un hospital que está completamente vacío.
- Haz hecho algo indebido en un camposanto.
- Nunca usas la palabra zombie.
- Tu novia, tu mascota, tu hermano o tus padres son zombies.
viernes, noviembre 28, 2008
Ataque de Zombies: 6 señales que pueden salvarte la vida
martes, noviembre 25, 2008
Publicidad argentina
Si alguna vez voy a Argentina y me pongo a ver la tele, haré zapping como un loco para no pederme los anuncios.
domingo, noviembre 23, 2008
La era del diamante
El mundo futuro de esta novela es un mundo dominado por la nanotecnología y en el que los países como tales han dejado de existir. La gente se agrupa en diversas phyles (o tribus) que no están ubicadas en un área geográfica determinada, y cuyas relaciones se rigen por el Protocolo Económico Mundial. Las phyles más poderosas son los Neovictorianos, los Nipones, los Han e Indostán, aunque existen multitud de otras tribus de menor poder como los Boers, los Puños de la Recta Armonía, el Reino Celeste, los Ashantis, los Tamborileros, Cryptnet, los Senderos, etc. Por último están los tetes o desclasados que no pertenecen a ninguna tribu.
Nell es una niña tete que recibe (casi por casualidad) un libro muy especial. Un manual, hecho con lo último en nanotecnología, diseñado para la educación personalizada de su poseedor. Los neovictorianos, que son los dueños originales del manual, intentarán recuperarlo, pero este manual también es objeto de la codicia el doctor X, un hacker chino que tiene unos planes diferentos sobre qué hacer con él.
Lo cierto es que me he disfrutado mucho con su lectura, y es Neal Stephenson en estado puro. Un libro muy recomendable para los amantes de la ciencia ficción.
viernes, noviembre 21, 2008
Una bomba nuclear bajo los hielos de Groenlandia
domingo, noviembre 16, 2008
¿TV? No gracias
Seguramente pensarás que quiero dármelas de intelectual, y que te voy a comer la oreja tirándome el rollo de que no veo la tele, pero la razón que me ha llevado a esto no es una convicción de tipo intelectual, ni política, ni filosófica de ninguna clase.
La verdadera razón es que desde hace unos años me siento maltratado por la televisión. Maltratado por la gente que decide qué cosas tengo que tragarme en la TV y a qué horas. Maltratado por los que deciden qué programas se caen de la TV y cuales se quedan. Maltratado por las cadenas que compiten entre sí poniendo lo mismo a las mismas horas y en vez de darte una alternativa. Maltratado por la gente que decide qué publicidad me tengo que tragar, durante cuánto tiempo y cuándo. Y lo cierto es que hace años que me harté de esta situación. Y la decisión que tomé no fue hacer una huelga, ni enviar una carta de protesta a las principales cadenas, ni hacerme Hare Krishna. La decisión que tomé fue simplemente dejar de ver la TV.
Por supuesto que esto no significa que no me encante ir al cine, ver mis series de TV favoritas bajadas de internet (por el momento, durante el tiempo en que compartir en las redes P2P no sea ilegal), y utilizar internet en mi tiempo de ocio.
Creo que a mucha gente de mi generación le pasa lo mismo, y también creo que la TV tal como es hoy en día morirá. Pero la agonía está siendo lenta. Yo tenía la convicción de que iba a morir antes. Me desespero pensando en cuándo va a llegar la TV a la carta de verdad, de si podremos tener una televisión de pago en la que te quiten los anuncios (en las cadenas de TV abiertas ni pensarlo, pero tampoco les puedo reclamar nada si no te cobran por ver).
Lo bueno de todo esto es que he ganado tiempo para realizar otras actividades como ir al gimnasio, leer, ir al cine, caminar, etc., y cuando veo alguna película o serie que realmente me interesa no pierdo parte de mi vida en anuncios ni en cosas inútiles.
lunes, noviembre 03, 2008
El futuro robado
Me ha hecho gracia porque me ha recordado a un "se suponía que esto era el futuro".
sábado, noviembre 01, 2008
Morlocks y Eloi al teclado
"En los tiempos de la interfaz de línea de comandos, los usuarios eran todos morlocks que tenían que convertir sus pensamientos en símbolos alfanuméricos e introducirlos a mano, un proceso insufriblemente tediosos que eliminaba toda ambigüedad, revelaba todas las asunciones ocultas, y castigaba cruelmente la pereza y la imprecisión. Entonces los hacedores de interfaces se pusieron a trabajar en sus GUIs, e introdujeron una nueva capa semiótica entre la gente y las máquinas. Las personas que usan tales sistemas han renunciado a la responsabilidad, y al poder, de enviar bits directamente al chip que lleva a cabo la aritmética, y le han pasado esa responsabilidad y poder al sistema operativo. Esto resulta tentador por dar instrucciones claras a alguien o a algo es difícil. No podemos hacerlo sin pensar, y piensen en el número de ramificaciones, para hacerlo bien. Para la mayoría de nosotros, e! s duro. Queremos que las cosas sean más fáciles. La medida de cuánto lo queremos va dada por el grueso de la fortuna de Bill Gates.
El sistema operativo (por tanto) se ha convertido en una especie de instrumento para ahorrarse trabajo intelectual que traduce las intenciones vagamente expresadas de los humanos a bits. De hecho, les pedimos a nuestros ordenadores que tomen responsabilidades que siempre se han considerado propias de seres humanos - queremos que comprendan nuestros deseos, que prevean nuestras necesidades, que establezcan conexiones, que desempeñen tareas rutinarias sin necesidad de pedírselo, que nos recuerden lo que tendría que recordársenos a la vez que filtran el ruido. En los niveles más elevados (es decir, más próximos al usuario) esto tiene lugar mediante una serie de convenciones - menús, botones, etc. Estos funcionan en el sentido en que funcionan las analogías: ayudan a los eloi a comprender conceptos abstractos o poco familiares comparándolos con algo conocido. Pero se usa el término más pretencioso de metáfora."
"En el principio fue la línea de comandos" Neal Stephenson



