jueves, marzo 26, 2009

Watchmen

De chico prefería a Batman antes que a Superman o a Spiderman. Nunca había pensado realmente por qué. A otros chicos les parecía que Batman no era un superhéroe de verdad, porque, realmente no tenía superpoderes. Lo único que tenía era cacharros, su batmóvil, y su traje oscuro, nada más. Por lo demás era como cualquier otro hombre.
Sin embargo, para mí, los superpoderes le hacían perder el atractivo a un personaje. Y el más aburrido de todos era Superman. El hecho de ser prácticamente indestructible le hacía un soso.
Por este motivo me gustan los superhéroes de Watchmen, porque la mayoría no son más que hombres y mujeres disfrazados que se dedican a darle palizas a los malos de turno y recibir alguna de vez en cuando. Si les pegan un tiro, los tiran de un avión o les hacen explotar por los aires se mueren. Es más fácil identificarte con ellos que con el hijo de Yorel (¿se escribía así?). Y lo más curioso es que no te quedas del todo seguro de que realmente los buenos sean buenos.
Por eso el que menos me interesa es el Doctor Manhattan, que es casi indestructible, una especie de semidiós.
Por otro lado, hay dos ideas que me resultan atractivas en esta película: transcurre en una realidad alternativa, en los años 80, en la que Richard Nixon es el presidente de los Estados Unidos, y la guerra fría está menos fría que nunca; el final es totalmente inesperado (al menos para mí) y contrario al desenlace de las historias clásicas de superhéroes.
En fin, la película es altamente recomendable.